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El
objetivo fundamental del Seminario es, y será siempre
"Formar presbíteros a imagen de Jesucristo, Buen
Pastor".
El
Seminario cuenta con tres sacerdotes permanentes: rector, P.
Carlos Merayo, vicerrector, P. José Gregorio Hernández, director
espiritual, P. Víctor Rojas.
En
el profesorado se intercambian en la colaboración que ofrecen al
seminario a lo largo del semestre académico, el Padre Alfonso
Ortiz y el Padre José Ignacio Blanco, ambos de la comunidad
diocesana de Zaragoza, al igual que el Padre Senén Vidal
(Salamanca). También prestan su servicio al seminario Laicos,
Religiosas y Sacerdotes tanto de Ciudad Bolívar como de Ciudad
Guayana.
Para
lograr el objetivo principal, la formación está dividida en
cinco dimensiones, una de ellas es la dimensión académica que se
divide en tres etapas:
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El curso introductorio,
cuya finalidad es propiciar un discernimiento vocacional auténtico
y la oportunidad de una madurez humana y espiritual, para que los
candidatos, mediante una adecuada experiencia y reflexión, se
inicien a la vida comunitaria y a la formación específica del
ministerio.
*
La etapa filosófica,
brinda a los candidatos una sólida preparación que posibilita
un conocimiento coherente del mundo, para que vivan una estrecha
relación con los hombres, comprometiéndose así a la
evangelización de la realidad, promoviendo así la cultura
cristiana.
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La etapa teológica,
favorece un estudio serio y profundo de la doctrina teológica
de
la Iglesia.
Durante
el período de la formación sacerdotal el candidato debe asumir
el perfil del Buen Pastor, a través de las diversas dimensiones
de la formación.
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La dimensión
comunitaria, permite el desarrollo de los candidatos
para que sean signo y agentes de unidad en las realidades donde
estén presentes.
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La
dimensión humana, ayuda al proceso de maduración,
integración y unificación de la personalidad de los candidatos
para que así asuman libre y responsablemente su compromiso con la
sociedad y
la Iglesia.
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La dimensión espiritual, consigue que los
candidatos se abran a la acción del Espíritu Santo y permite la
identificación plena con Jesucristo, Buen Pastor, dándole el
compromiso de la evangelización a nuestros pueblos.
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La dimensión
pastoral, ofrece a los candidatos a lo largo de su
formación y de manera especial al terminar sus estudios, una
experiencia pastoral organizada como herramienta fundamental para
el ejercicio del ministerio sacerdotal y la inserción en
la Diócesis
y el Presbiterio.
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La dimensión
intelectual,
busca dar una sólida formación doctrinal
y los medios para comprender la sociedad y el hombre de hoy.
El
Seminario es, ante todo, de la comunidad y para la comunidad;
fundamentalmente es una obra que pone sus esperanzas en Jesús,
Buen Pastor; pero también en la comunidad cristiana que con sus
oraciones y aportes económicos hacen posible la subsistencia de
esta gran obra. El Seminario está prácticamente germinando, es
una obra de futuro, de esperanza y de compromiso para la obra
misionera y evangelizadora de
la Iglesia. |