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A
los Sacerdotes, Diáconos Permanentes, Religiosos y Religiosas,
Seminaristas, Catequistas, Comunidades Cristianas Parroquiales y
todos los fieles católicos de esta Iglesia Particular
Al
arribo de los 25 años de la creación de nuestra Diócesis y a
los 9 años de lanzado el Proyecto Diocesano de Renovación
Pastoral y en el año de la Eucaristía decretado por el Santo
Padre, quiero dirigirme a todos Uds. mis hermanos diocesanos
porque estoy convencido de que es una oportunidad importantísima
que Dios nos está brindando para hacer un alto en el camino y
evaluar el recorrido realizado hasta este punto.
PROYECTO
DE RENOVACIÓN PASTORAL DE LA DIÓCESIS.
En
las palabras del lanzamiento del Proyecto Diocesano, en el
Estadium Cachamay, Mons. Ubaldo Santana, mi predecesor, se dirigió
a todos los presentes con estas palabras: “Hoy queremos vernos
todos para empezar a caminar juntos organizadamente. ¿Hacia dónde
vamos a caminar? Queremos realizar en la Diócesis la propuesta
del Concilio Vaticano II: ‘que cada persona y cada grupo de
bautizados se sienta llamado a participar en la vida de la
Iglesia’.”
Preguntémonos
pues, hasta donde hemos caminado.
LOGROS
En
estos ocho años hemos alcanzado muchas metas que nos habíamos
propuesto a todos los niveles, y esto es importante, pues nos
llena de la esperanza de que sí hemos avanzado.
A
nivel del pueblo en general, se ha despertado un sentido de
pertenencia a la Iglesia, que podemos observar en una mayor
participación en las fiestas organizadas por la Pastoral de
Multitudes. De igual manera, hemos logrado que las personas, en
una gran mayoría, identifiquen su parroquia y se sientan de
alguna manera, cercanas a ella.
En
el nivel de la organización, se han creado estructuras de
participación en casi la totalidad de las parroquias: EPAPs,
mensajeros y sectorización
de las parroquias. Al mismo tiempo se han consolidado y
fortalecido las Zonas Pastorales y algunas Comisiones Diocesanas,
como Catequesis, Pastoral Social, Pastoral Familiar, ERE y la
Oficina de Derechos Humanos “Humana Dignitas”.
Por
otro lado, los agentes de Pastoral han tomado mas conciencia de su
misión, siendo protagonistas y animadores de las acciones
pastorales a su cargo. En ellos se ha dado una hermosa motivación
de formarse mejor y de participar lo más que ellos puedan. Claro
reflejo de esto, lo encontramos en las Asambleas de Agentes.
Sin
embargo, no todo ha sido positivo. También es necesario ver en lo
que hemos fallado a fin de esforzarnos por superar estos obstáculos.
Es
deficiente todavía el sentido de pertenencia a una Iglesia
diocesana de algunos agentes de pastoral, lo que tiene como
consecuencia el poco interés en esos mismos agentes por todo lo
que se refiere al Proyecto Diocesano y a programas diocesanos.
No
hemos logrado fortalecer la sectorización en nuestras parroquias,
organizando los respectivos equipos coordinadores de cada uno de
ellos y todavía el equipo de mensajeros es muy deficiente.
Nuestros sectores tienen extensiones muy grandes que dificultan su
organización.
De
igual manera, a pesar de que hasta cierto punto se han
consolidado, todavía muchas Comisiones Diocesanas no han
alcanzado el desarrollo exigido por las circunstancias que
vivimos; especialmente, la Pastoral Social que debe tener una
mayor proyección en nuestra sociedad.
LA
IGLESIA DIOCESANA QUE QUEREMOS
Como
dije al comienzo, este es un momento crucial y de Gracia que el Señor
nos permite vivir a fin de discernir lo que El quiere de nosotros
como Iglesia Diocesana.
Partiendo
de la realidad que ya enunciamos, es necesario que tengamos clara
la Iglesia que deseamos construir y que ya plasmamos en nuestro
Proyecto Diocesano de Pastoral. Recordemos pues, lo que ya
planteamos en él.
“La
Iglesia que vive en la Diócesis de Ciudad Guayana, conducida por
el Obispo y el Presbiterio, a través de la acción pastoral
evangelizadora, camina, en comunión y participación, como Pueblo
de Dios hacia el crecimiento de la persona de cada bautizado y de
la integración comunitaria de todos como conjunto.”
Conformamos
la diócesis todos los bautizados que vivimos en su territorio.
“Es la Iglesia de Cristo presente en un lugar, una y única, que
se concretiza aconteciendo en un grupo de bautizados, que el
Concilio llama Iglesia particular” (PDR).
Esta
Iglesia particular está confiada a un Obispo para que, junto con
su presbiterio sea apacentada. El Obispo ayudado por su
Presbiterio, reúne al Pueblo de Dios por el Evangelio y la
Eucaristía, en el Espíritu Santo. (Ch. D. 11)
La
principal misión de esta Iglesia es la Evangelización que es
llevar la Buena Nueva a toda la humanidad y, con su influjo,
transformar desde dentro a la misma humanidad. (E. N. 18).
Es
una Iglesia que anuncia
la persona y el mensaje del Señor Jesús que inauguró en la
historia el Reino de justicia, de verdad, de amor y de paz, y
levanta su voz para denunciar con firmeza el pecado presente en
las injusticias y desigualdades sociales. En los rostros
sufrientes de sus hermanos y hermanas, descubre el rostro de Jesús,
defiende su dignidad y fiel al seguimiento del Señor, hace una
opción preferencial por los pobres como los primeros
destinatarios de la Buena Noticia del Reino.
Una
Iglesia coherente y testimonial que hace creíble al mundo
de hoy el mensaje liberador de Jesús por el testimonio claro y
comprometido de sus amigos y amigas, y es acogido por la
coherencia entre lo que se ha visto y lo que se ha oído. El amor
fiel y perseverante vivido y comunicado en la simplicidad de lo
cotidiano es el secreto de los cristianos que optan libremente por
el camino que Jesús eligió para comunicar a todos la novedad del
Reino aún en medio de las dificultades y contradicciones.
Y
esta Evangelización la hace en comunión y participación, como
Pueblo de Dios. La iglesia es el conjunto de bautizados con una
misma vocación y misión y que es “consciente de que su comunión
con Dios es el fundamento de su nueva relación con los hombres,
con la creación.”
Es
una Iglesia imagen
de la Trinidad, congregada por la unidad del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, que peregrina en la historia como pueblo de Dios.
Es
comunidad que vive y celebra un profundo encuentro con Jesús y
fundamenta en esta experiencia la comunión en la diversidad, al
estilo de las primeras comunidades cristianas que tenían “un
solo corazón y una sola alma”
Retos
para los próximos años (corto y mediano plazo)
Invito
al Pueblo en general, a crear
espacios de participación para
la vivencia de su fe en sus propios sectores,
partiendo de su realidad, ofreciendo oportunidades de
formación en los aspectos políticos, sociales, culturales y
económicos.
Es
necesario crear en cada parroquia las
siguientes estructuras de participación: consejo pastoral
parroquial, consejo económico parroquial, las comisiones de
pastoral juvenil – vocacional, pastoral de multitudes, pastoral
social. Y consolidar las ya existentes: EPAP, Carta a los
Cristianos, Sectorización, Red de mensajeros, entre otros
En
cuanto a los Agentes de Pastoral es necesario que se creen y
consoliden espacios de participación que ofrezcan oportunidades
de formación a nivel parroquial,
zonal y diocesano, con el fin de contar con una mayor
cantidad de agentes de pastoral disponibles y formados para la
evangelización de nuestra Diócesis.
En
el fortalecimiento
y desarrollo del Plan Diocesano de Pastoral, invito a la Vicaria
de Pastoral a
consolidar
la comisión de Pastoral de multitudes y a realizar un estudio de
las pequeñas comunidades, que permita conocer y valorar su
experiencia para desde ellas iniciar caminos de crecimiento.
De
la misma manera, invito a redimensionar el rol de la Pastoral
Familiar, para que partiendo de la realidad de las familias que
viven en nuestra Diócesis, se puedan ofrecer
oportunidades que permitan su evangelización, aplicando
las orientaciones del documento del Concilio Plenario de
Venezuela.
La
Pastoral juvenil-vocacional se debe consolidar con programas que
ofrezcan oportunidades de discernimiento vocacional y
espacios de participación para los jóvenes en cada una de
las parroquias de nuestra Diócesis, aplicando de igual manera las
orientaciones del documento conciliar al respecto.
En
ERE, se deben retomar las escuelas pilotos para evaluar el alcance
del programa en estos ocho años, para seguirlo impulsando,
creando nexos con las parroquias donde están ubicados los
colegios y escuelas.
Le
he pedido al EDEC que se reestructure y se consolide aun más
a fin de que pueda cumplir eficazmente con su misión de
animador diocesano del Plan. De igual manera, es necesario que sus
miembros se formen participando en la Escuela de México.
En
cuanto a la Catequesis, tan importante en nuestra labor
evangelizadora le pido a la Comisión Diocesana que haga los
esfuerzos suficientes para que aumente el número de los
catequistas y se consoliden las escuelas de formación de los
mismos. Que la Comisión busque, de igual manera, mecanismos para
que los niños y jóvenes que vienen de familias disfuncionales
puedan participar en el itinerario de fe.
La
Pastoral Social siempre ha sido muy importante en la labor
evangelizadora de la Iglesia y, aún mas en la situación actual
de nuestro pueblo; por lo que invito a esta comisión a elaborar
proyectos de trabajo concretos que den respuestas a las
necesidades de la gente, especialmente en la promoción de la
conciencia social del laico.
Las
Zonas pastorales se deben fortalecer como espacios de crecimiento
e interrelación, con la incorporación de los laicos en aquellas
zonas donde todavía no se acostumbra esto.
AÑO
DE LA EUCARISTÍA
Finalmente,
teniendo en cuenta la celebración, por convocación del Santo
Padre del Año de la Eucaristía, invito a toda la Diócesis a
responder al llamado pontificio, enmarcando todas nuestras
actividades pastorales en este ámbito.
En
concreto, con el Santo Padre los exhorto:
1.
A
que en cada parroquia durante todo este año, se de una
Catequesis “mistagógica”, es decir, una catequesis que
ayude “a descubrir el sentido de los gestos y palabras de la
liturgia, orientando a los fieles a pasar de los signos al
misterio y a centrar en él toda su vida.” (MND # 17) Del
mismo modo, le pido a la Comisión Diocesana de Catequesis que
incluya en las etapas del Itinerario esta explicación de la
Eucaristía y sus signos para los niños, adolescentes y jóvenes
y prepare un subsidio que ayude a los párrocos, diáconos
encargados de parroquias y a las Vicarias a cumplir esta
encomienda.
2.
A
fomentar el culto a Jesús Eucaristía fuera de la Misa, a
través de actos como horas santas, cuarenta horas, etc. Todo
esto con su respectiva catequesis.
3.
A
que la Pastoral de Multitudes prepare una celebración
especial para el día del Corpus Christi para vivir con
especial fervor esta solemnidad.
4.
A
que en las reuniones de zona o de Agentes de Pastoral se viva
de alguna manera a través de algún acto litúrgico este año
de la Eucaristía.
5.
A
“que los sacerdotes en su trabajo pastoral presten, durante
este año de gracia, una atención todavía mayor a la Misa
dominical” (MND #23) haciendo lo posible por “celebrarla
decorosamente, según las normas establecidas, con la
participación del pueblo, la colaboración de los diversos
ministros en el ejercicio de las funciones previstas para
ellos” (MND #17).
6.
Por
último, pero, no menos importante, les ruego busquen la
manera de concretizar lo que el Santo Padre nos solicita para
lograr, a partir de la Eucaristía, que se de “un compromiso
activo en la edificación de una sociedad mas equitativa y mas
fraterna” (MND #28). La Comisión de Pastoral Social deberá
tener en cuenta, en su programación, esta invitación y
programar actividades que le den operatividad a la caridad.
Conclusión
Espero
que estos acontecimientos del Aniversario Diocesano y el Año de
la Eucaristía decretado por el Santo Padre, sean una excelente
ocasión para tomar conciencia del momento de Gracia que vivimos
como Diócesis y del “tesoro incomparable que Cristo ha confiado
a su Iglesia” en la Eucaristía.
Les
pido a mis hermanos sacerdotes que se sientan auténticos pastores
en sus
zonas, parroquias y vicarias y sean cercanos con sus hermanos
sacerdotes y sus agentes laicos.
El
camino que nos toca todavía transitar en la implementación de
nuestro Proyecto Diocesano de Renovación Pastoral es largo y con
muchos obstáculos, pero, traigo de nuevo a la memoria la frase de
Jesús en el Evangelio, que el Santo Padre nos ha recordado con
insistencia en los últimos tiempos:
“Duc in altum”, “Remen mar adentro”.
No
perdamos el entusiasmo, el ardor y la esperanza. El Señor nos
acompaña en este camino y La Purísima Concepción del Caroní
camina a nuestro lado guiándonos en la construcción del Reino de
su Hijo muy Amado.
Los
bendigo de todo corazón con afecto paternal.
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